Oblak, a nadie le costó más tener el reconocimiento que merece

By realcamisetas No comments

La de Jan Oblak ha sido una permanente carrera de obstáculos. Desde que apareció en el Atlético entre críticas y dudas para heredar el trono de un entonces admirado y añorado Courtois hasta ver como colegas con menos méritos que él bajo palos se adueñaban de los trofeos individuales que a él se le escatiman quizá, al menos eso considera él, por la falta de grandes títulos en su palmarés. Tan bueno atajando como humilde cuando se enciende la luz roja de la grabadora, el esloveno ha tenido que sortear muchas zancadillas hasta lograr su actual estatus. Demasiadas.

Aquel verano de 2014, por volver al origen, el Atlético buceó en el mercado para conseguir que el enorme cráter que iba a dejar Courtois no hiciera temblar el proyecto del vigente campeón de LaLiga. Apostaron por un desconocido, al menos fuera de Portugal, Oblak y con 16 millones de euros se convirtió en el portero más caro de España. Llegaron las dudas incluso en un cuerpo técnico que aprovechó unas molestias musculares en pretemporada para dar la titularidad a Miguel Ángel Moyá. De hecho, sólo una lesión del actual meta de la Real Sociedad le sirvió a Jan para demostrar que se equivocaban con él. Lo hizo como siempre en él, a lo grande y siendo fundamental en la Champions. Primera prueba superada.

Superar las dudas de la grada costó también tras un aciago debut en Atenas ante el Olympiacos. Tres tiros a puerta, tres goles. Sensación de que el gol se lo habían metido al Atlético y de que Oblak no podría con el peso de la rojiblanca. Algo que disipó cuando le dieron la titularidad paradón tras paradón. De las dudas del debut a que la grada del ahora añorado Calderón le dedicara una canción: «Obi, Oblak, cada día te quiero más». El juicio del público también estaba ganado. Segunda prueba superada.

Su encumbramiento entre la gente rojiblanca llegó mientras Griezmann firmaba un contrato de 23 millones de euros anuales que multiplicaba por seis lo que ganaba el otro jugador más decisivo del plantel. Hablamos de un Oblak que veía como la renovación no llegaba y las ofertas que le llegaban a su agente no se ajustaban, entendían ellos, a sus méritos sobre el verde. Una negociación tensa, con duros momentos que necesitaron de la participación del propio Simeone e incluso con un viaje a Eslovenia de Gil Marín en busca de lograr subir los 100 kilos de cláusula. El resultado, 10 kilos netos, aumento de un 20% de la cláusula y ver reflejado su valor sobre el césped en la nómina. Tercera prueba superada.

La cuarta es la que falta. Verle levantar, más allá de los cuatro Zamora que ha ganado, premios individuales como el mejor portero del mundo. Una brillante Champions podría, si el año puede acabar con normalidad, valer para que Oblak tenga lo que merece. Y es que a nadie le costó más tener el reconocimiento que se ganó en el verde. Pero Jan es de los que no se arruga jamás ante los obstáculos. Su carrera en el Atlético es la mejor prueba de ello.

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