La tarde en la que El Niño pasó a ser una leyenda

By realcamisetas No comments

Hoy se cumplen dos años del adiós definitivo de Fernando Torres de la que fue, es y será su casa, el Atlético de Madrid. El delantero español dejó un día como hoy, pero de 2018, de vestir la elástica rojiblanca para siempre, antes de comenzar su exótica y fugaz aventura por tierras japonesas. El 9 decía adiós al equipo de sus amores, y lo hacía de la mejor forma que sabe, marcando.

El Wanda Metropolitano se vestía de gala para rendir tributo al que muchos consideran el mejor ariete que ha defendido la casaca del Atlético. El hombre que interpuso el bienestar económico del club al propio dictamen de su corazón allá por 2007. El Niño que se convirtió en leyenda. Eso recitaba el majestuoso tifo que cubría las gradas del estadio colchonero. Su actuación, como siempre a ojos del respetable colchonero, estuvo a la altura.

Después de haber logrado su sueño de salir campeón con el Atlético de Madrid, días antes en la final de UEFA Europa League de Lyon ante el Olympique de Marsella; de vivir como un adolescente la emotiva y tradicional ceremonia en Neptuno ante una afición que solo ansiaba verle disfrutar del éxito especial que siempre es lucir un trofeo vestido de rojiblanco; a Fernando le tocaba saltar al verde de su nuevo estadio una vez más, una vez que sería la última.

El Niño saltaba al campo acompañado de sus hijos, luciendo el brazalete de capitán que tantas veces le tocó defender en su primera etapa y flanqueando a Gabi, quien portaba la copa recién conquistada. Un estruendo de vítores asoló el norte de Madrid aquel domingo 20 de mayo a las 18:30 horas. Ovación que se quedaría corta con lo que vendría después.

El Éibar era el rival, el mismo Éibar contra el que consiguiera su gol número 100 como rojiblanco en 2016. Fernando comenzó enchufado, desperdiciando una ocasión en el minuto 9. Los armeros se adelantaron, pero ese no era el adiós que había soñado Torres.

En el 41 de la primera mitad al más puro estilo del Atlético, a la contra, Fernando empató la contienda tras un servicio de Correa. La grada se vino abajo. El niño goleando en su último partido. Histórico. Pero el destino quiso que fuera aún más poético. En la segunda parte, asistido por Diego Costa, volvía a anotar para firmar la remontada. 1-2 y un beso de amor a las franjas rojiblancas de la camiseta, para al instante fundirse en un abrazo de esos interminables con su afición. Respeto y admiración mutuo de dos partes que se lo dieron todo.

El Éibar igualó el resultado, pero eso poco importaba ya, Fernando se había despedido a lo grande de los suyos. Como aquel 21 de mayo de 2017 en el que dijo adiós a su Vicente Calderón. Como aquel discurso en Neptuno días antes. Como aquel verano de 2007 en el que dijo «hasta luego». El niño dejó de ser un futbolista del Atlético de Madrid para convertirse en una leyenda rojiblanca.

Deja un comentario