Diego Costa – Llorente una sociedad de éxito

By realcamisetas No comments

Tras no convencerle como mediocentro, Diego Pablo Simeone está encantado con la nueva posición de Marcos Llorente. El madrileño se ha reinventado tras acercarse al gol y ya suma una diana frente a Osasuna y tres asistencias en los cuatro encuentros disputados tras el parón.

Casualidad o no, lo cierto es que desde que el ex del Real Madrid pisa más el área rival, Diego Costa ha mejorado su versión. Frente al Levante se asociaron los dos hasta el punto de que el jugador de Lagarto se encargó de finiquitar la maravilla que hizo Llorente.

Con la dificultad que dice tener Simeone para alinear a Diego Costa y Morata juntos, el argentino se ha encontrado con una nueva pareja de ataque que le está dando puntos.

La pantera ruge

Marcó Diego Costa ante el Levante su segunda diana desde que el fútbol regresó del parón provocado por el coronavirus. Dos tantos, el primero ante el Athletic el día del estreno de los de Diego Pablo Simeone, que hacen que el 19 iguale en estos apenas cuatro partidos de regreso al fútbol los tantos que llevaba en todo el curso cuando el Covid-19 echó el frenazo. Entonces, las dos dianas que llevaban su rúbrica habían llegado ante Mallorca y Valencia, esta última de penalti. Las dos únicas muescas del de Lagarto antes de la operación de hernia que le tuvo muchas semanas fuera del conjunto rojiblanco… y que volvió a frenar a un jugador que necesita de su físico como el comer. Sin él no ruge, sin él es mucho menos el Diego Costa que llegó al Atlético siendo un niño para marcharse al Chelsea convertido en estrella.

Pero el hispano-brasileño trabajó duro cuando todos pensaban que el parón le iba a volver a pelear con la báscula. Revertió la situación para volver más fino y estilizado -en concreto con 2,5 menos de lo que tenía antes- y más acertado de cara al arco rival. En definitiva, lo más importante cuando hablamos de un delantero. Voraces como son, más todavía en el caso de un Costa que vive cada gol como una inyección de energía.

Sabe el punta que Diego Pablo Simeone nunca ha dudado de él y que le coloca en el césped incluso cuando no atraviesa su mejor momento físico. Ahora está con la confianza de quien sabe que su estado es bastante mejor que el que tenía cuando salió al césped en Anfield, en el último partido, y acabó pateando el banquillo cuando fue reemplazado por Marcos Llorente.

Precisamente el 14 fue el que le dio la asistencia a Costa en el 0-1 rojiblanco. Un nuevo pase decisivo de Llorente, tras una genial maniobra, que eleva a tres tantos y cuatro asistencias su aportación desde que empezó a salirse ante el Liverpool.

«Las dos partes se necesitan», deslizaba contundente Simeone en la previa tras analizar, por enésima vez en los últimos años, a Diego Costa y la necesidad de su Atlético de que el de Lagarto vuelva a ser la Pantera que fue clave para LaLiga de 2014. De momento, en los cuatro partidos tras el regreso ya deja goles y no sólo la sensación de que pasar sobre el verde para apenas quejarse y llegar tarde a todos los balones. Pero más allá de eso están las sensaciones de que el punta se acerca a su mejor versión a pasos agigantados. Más fino, con más confianza, no duda cuando tiene que definir. Si se acerca a ese nivel deseado por Simeone el Atlético tendrá de nuevo un arma de destrucción masiva. Por algo vuelve a rugir.

El 14 asombra

En el mundo del fútbol el entrenamiento físico es clave. Hay que estar a tope para rendir al máximo nivel, superar a los rivales y llegar al éxito. Pero más importante puede llegar a ser la fortaleza mental. Cuando un futbolista cree en sí mismo, ve que le salen las cosas y se siente valorado, el resultado suele ser lo que se está viendo en las últimas fechas con Marcos Llorente. Regresó del parón con la inercia que le dieron los goles en Anfield ante el Liverpool, se mostró valiente cuando Simeone le propuso jugar más adelantado y ahora se ha convertido en uno de los jugadores más desequilibrantes del Atlético después de sufrir varias decepciones en el primer tramo de la temporada, la primera como rojiblanco.

«Un jugador cuando está bien lo nota, lo siente. Le sube la confianza y se ve todo en el campo», señaló el madrileño después de que el fútbol mundial viera la maravilla que hizo sobre el verde para que Diego Costa marcara el único gol del partido.

El Llorente que fue sustituido en el descanso en Mendizorroza en la jornada once allá por el mes de noviembre jamás se hubiese atrevido con una media ruleta, en la frontal del área rival para dejar atrás a varios defensores. Este nuevo futbolista no tiene dudas cuando el balón le llega. Sus compañeros le buscan y ya sea gracias a su potencia o a su calidad, siempre suele salir airoso de cada acción.

«Vi que podía recibir y en esas zonas del campo si consigues girarte es medio gol. Así ha sido con ese toque de fortuna», relata Llorente la acción del tanto que desequilibró el marcador tras ser testigo directo. Con normalidad, como si no fuese algo que está al alcance de unos pocos elegidos, comentó Llorente una acción que suelen protagonizar los grandes del fútbol mundial.

Ante Osasuna dio dos asistencias y marcó un gol, frente al Levante dejó otro pase de gol y fue uno de los más destacados del equipos. Marcos Llorente es una mina para un Simeone que le está aprovechando en su nueva demarcación. Le ha acercado al gol para sorpresa de muchos y el madrileño se ha convertido en el futbolista que marca diferencias en la plantilla colchonera.

Así, con un paso más hacia al objetivo, Llorente da valor al hecho de que el Atlético se afiance en esa tercera plaza. «Es nuestro objetivo, cero que nos lo merecemos, todo el club y la afición. Es por lo que vamos a pelear», declaró el futbolista tras la victoria frente al Levante.

«Estamos contentos por encadenar otro partido ganado, los tres puntos son muy importantes, los equipos que están allí se están dejando puntos y nos hace estar cerca del objetivo», declaró sobre la clasificación.

Simeone también le elogió. «En el fútbol y en la vida, el que trabaja tiene premio», comentó el técnico.

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