Análisis MARCA: Alejar a Llorente y Lemar de zona ofensiva no es buena idea

By realcamisetas No comments

Es curioso que el análisis futbolístico del Atlético-Chelsea se resuma en el planteamiento ‘defensivo’ de Simeone sin valorar que durante muchos minutos el partido se jugaba a lo que quería el técnico argentino. Luego te puede gustar más o menos, pero había conducido el duelo frente a un equipo que vive de las transiciones en lo más plano posible. Repasando el partido, el gol de los ingleses llega justo en el mejor momento de los rojiblancos y con Lodi preparado en banda para por fin liberar a Lemar de la posición de carrilero. El Atlético había hecho lo más difícil, dejar seco de ideas al Chelsea durante casi 70 minutos. Sabía Simeone que un encuentro a cara de perro a nivel físico podría dejar muy tocado a su equipo e intentó llevar el partido a que no pasase nada, o casi nada.

Volviendo al gol. Este vino en una acción que precisamente era lo que había intentado evitar durante todo el encuentro el Atlético: dejar espacios al Chelsea. Curiosamente, en el inicio de la jugada, los rojiblancos se despliegan en campo rival presionando la salida de balón, hasta siete jugadores colchoneros en campo inglés. Marcos Alonso al recibir la presión de Llorente busca un balón largo para salir del apuro que Giroud le gana a Felipe por alto convirtiéndolo en oro y da la opción al Chelsea de salir con espacios. Lo único que no quería Simeone que encontrasen los de Tuchel ayer, espacio para correr. El resto de la jugada seguro que se pudo defender mejor… Pero es sintomático que en una de las pocas conducciones que pudo hacer Kovacic, llegase el gol. El Atlético tenía claro el plan. Esta vez no salió.

Echando la vista atrás, concretamente al mes de enero. Tras Filomena, el Atlético se enfrentó al Sevilla, uno de los equipos más en forma de Europa. Lo sigue estando a día de hoy. El planteamiento, el mismo. Incluso aquel día tuvo el equipo menos posesión que ayer (33,87 vs 36.89%). Convertir a Correa en el segundo lateral para formar una línea de seis que permita al equipo frenar la superioridad del rival por banda y tenerla en el área para detener la sangría de goles tras centro lateral. El Atlético se reconvertía con cuatro ‘centrales’ permitiendo siempre tener a dos de ellos liberados en el área pequeña. La idea podía ser buena, los mimbres para ejecutarla sin duda eran peores. Aquella noche, en comparación con el partido de ayer, el Atlético tenía mucha más salida de balón tras recuperación. Las figuras de Trippier y Carrasco se antojan fundamentales. El británico como lanzador en profundidad para un Llorente que sacaba al equipo de su campo con una simple carrera. Y el belga dando verticalidad y asociándose con un Lemar totalmente liberado de tareas defensivas.

Ayer, la labor de Lemar frente al Sevilla recaía en un Joao Félix que no tiene la pausa del francés. Cada balón que conectó el equipo con el portugués en la primera mitad fue balón perdido. No agarrar ningún balón generó la sensación de estar continuamente defendiendo. Y eso, al final desgasta. Y más a un equipo que hace tiempo dejó de ser tan sólido. Las posiciones de Lemar y Marcos Llorente ayer condicionan por completo el juego, pero esas posiciones vienen obligadas por las bajas de Trippier, Vrsaljko y Carrasco. Quizá la entrada de Lodi cuando estaba preparado para salir hubiese cambiado el final de partido. No lo sabremos. El gol de Giroud lo condiciona todo. La eliminatoria. El partido. Los análisis. Pero es el fútbol. Al menos, al Atlético le queda la vuelta.

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