Correa sí tiene quien le escriba

By realcamisetas No comments

Hasta el momento de redactar estas líneas y desde que acabó el partido del domingo, a eso de las once de la noche, he leído material sobre Correa suficiente para elaborar esta columna… y una tesis doctoral si se tercia. El argentino sí tiene quien le escriba. Y quien le ataque (casi siempre desde el anonimato). Y quien le defienda (casi siempre con firma). Disculpen la primera persona una vez más, pero en el caso de Angelito no me tengo por sospechoso: aquél de ustedes tan temerario como para seguir estos desvaríos sabrá que nunca me ha parecido delantero para un Atlético en el que como quien no quiere la cosa lleva seis temporadas, siete si se incluye aquélla en la que jugó el partido de su vida tras detectarse en el reconocimiento una afección cardiaca.

Y es curioso, porque cuando Simeone le ha colocado en otra posición Correa siempre ha hecho dos cosas, aclarar que prefiere jugar arriba y en todo caso afanarse como si le fuera la vida en ello, pero uno diría que la etapa en la que coincidieron rendimiento individual (por continuidad) y colectivo (por éxitos) fue la de la Europa League 2018, ésa en la que se desempeñaba como interior de un centro del campo que completaban Gabi, Koke y Saúl, ésa en la que Griezmann y Diego Costa se encargaban de la ofensiva. Así jugó la final de Lyon, por ejemplo.

Precisamente porque nunca me ha parecido delantero para el Atlético, ahora que se le atiza por su clamorosa falta de gol (cuatro esta temporada… y estamos en abril) es cuando precisamente me considero legimitado para afirmar que la de esta temporada es una versión óptima en lo que al resto de suertes respecta. Cuanto mejor juega peor define, paradoja del 10, pero el futbolista que desconocía la ley de impenetrabilidad de la materia (defensa que veía, defensa al que intentaba traspasar) ha derivado en futbolista que busca los espacios para hacer daño (defensa que ve, defensa al que intenta dar esquinazo). Genera, pero no resuelve. Nadie es perfecto.

El suyo viene a ser además un caso similar al de Fernando Torres en su momento: no estaba en los planes que asumiera tanto protagonismo, pero se cuenta con él porque hay otros con los que casi nunca se puede contar.


Claro que el Atlético echa de menos los puntos que tuvo Correa en sus botas sobre la bocina, uno en Nervión, dos en el Villamarín. Igual que echa de menos, por cierto, otros dos que tuvo Dembélé en Getafe con un cabezazo a bocajarro también cuando el reloj estaba a punto de completar su jornada laboral. Igual que echa de más, todo hay que decirlo, los cuatro que consiguió a última hora en Vitoria y Eibar, porque para eso como para tantas cosas Suárez es otra historia. Pero, regresando a lo de Angelito y futbolísticamente hablando, la grave es la que marra ante el Levante, porque ni guardameta hay en su cita con la portería apenas iniciada la segunda parte. En el triple error de la doble visita a Sevilla median Bono y Bravo, que escrito así suena a dúo musical pastelero.

Y a lo mejor no resulta tan extraño que falle las del último minuto. Porque deja su maltrecho corazón sobre el campo (ese abrazo del Cholo)… y porque no está acostumbrado a jugarlo. ¿Saben cuántos partidos ha completado de los 193 que ha disputado en nuestra Liga? 28. Ni al 15% llega. Sustituto o sustituido, pero nunca fijo. Lo que nos devuelve dos párrafos atrás, donde se aludía al papel que juega este curso.

El fútbol es tan caprichoso que lo mismo un gol de Correa desatasca la Liga para el Atlético. O no. De momento el domingo volverán a jugar él y otros diez. Que sea lo que el balón quiera, porque quien da todo lo que tiene no está obligado a más. Y el que decide quién es delantero para el Atlético no es este humilde servidor, sino el tipo del traje negro. Afortunadamente para todos, cabría añadir.

P.D. Casi todo es causa… pero casi nada es excusa. Los compañeros de Atlético Stats (maravilloso trabajo) han venido analizando con datos y con razón el bajón rojiblanco desde que el virus se dio un paseo por la plantilla, pero, más allá de que nadie esté libre de riesgo, por desgracia, y de que jamás se vaya a dar carácter público al asunto, el club sabe perfectamente, porque tiene sus propios métodos de rastreo, que con todo lo que hay en juego hubo algunos que en su día se pasaron por el forro las recomendaciones. Y de aquellos barros…

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