La última bala de Diego Costa

By realcamisetas No comments

Desde que hace más de una década un joven y desconocido Diego Costa firmara su primer contrato con el Atlético es casi imposible relatar la cantidad de vicisitudes que ha superado el de Lagarto. Le costó el paso por tres equipos (Albacete, Celta y Valladolid) tener la opción de ponerse la rojiblanca. Cuando lo logró se topó con la consolidada dupla Kun-Forlán. Asomó la patita hasta que una grave lesión impidió salir rumbo al Besiktas ante la preferencia por El Toto Salvio. Llegó una cesión al Rayo para recuperar la forma que acabó con su regreso y posterior estrellato para ganar LaLiga.

Con el título todavía caliente se marchó al Chelsea sin estar convencido de dar el paso correcto. De hecho, intento romper el acuerdo y desde el mismo momento empezó a apretar para una vuelta que llegó en 2017. Con dificultades, claro, que para algo hablamos de Costa. Salida abrupta de Londres por su relación con Conte y llegada a un Atleti que no podía inscribir futbolistas ese verano. Nada fue fácil para él… ni siquiera cuando prefirió dejar de lado a su Brasil, su país de nacimiento, para vestirse La Roja donde muchos le esperaban por su comportamiento en el césped.

Desde su regreso cada año ha vivido un verano convulso. En 2018, cierto es, lo provocó él al pedir un aumento de sueldo tras ser la estrella de la Supercopa de Europa ganada al Madrid. Griezmann ya era el hombre de los 23 kilos anuales y la distancia con sus cerca de 10 no le parecía justa. Un órdago en el que contaba con la mejor mano y que nada tiene que ver con los pulsos vividos un año después y este mismo verano.

Con el apoyo de Simeone aguantó el chaparrón por su expulsión y sanción de ocho partidos (también se le abrió un expediente en el propio club) en el Camp Nou. Le cogieron la matrícula en los despachos hasta el punto de intentar venderle en 2019. El técnico apoyó su continuidad y finalmente Costa tuvo la opción de vivir otro curso más… pero con los mismos problemas. Otra operación (antes en el pie, ahora una hernia), otra vez pocos goles y otra vez el elegido para salir de la entidad.

Todo en un mercado, el actual, parado por la pandemia. Algo que juega a su favor para terminar por superar el enésimo bache ante la imposibilidad, al menos de momento, que alguien se haga cargo de su nómina y además pague un traspaso al Atleti. Pasan los días, conversación con Gil Marín incluida en el Cerro el pasado martes, y el punta se aferra a su continuidad que puede ser su última bala para un jugador que ha dado ya muchos tiros.

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